miércoles, 5 de octubre de 2011

Las auto-escuelas (parte 2)

Lo prometido es deuda, así que aquí estoy, contando la segunda parte de mi experiencia para sacarme el carnet de conducir.

Después de la odisea para sacarme el teórico vienen las clases prácticas, aquí aparece una figura hasta ahora desconocida: ''el profesor de las prácticas'' para tener esta ocupación solo hay dos requisitos imprescindibles: estar mal de la cabeza y no tener nada por lo que vivir; solo así se explica que por ejemplo te saquen a la autopista en la tercera clase y ni siquiera se ponga el cinturón de seguridad!!

Los profesores de las prácticas son personas que viven al límite, por ejemplo: ¡sacan el USB en modo no seguro!,  pero eso no es todo, esta gente es capaz de irse a dormir tranquilamente y dejar la tele con el pilotito rojo encendido!, es ese tipo de individuos que no guarda la partida antes de enfrentarse a un pokemon legendario!!  (tenía que decirlo jajajaja).


                                         así le gusta aparcar a mi profesor:
                 Imagen recortada que pertenece a xoxoryan y es Creative Commons


Pero volvamos al principio, antes de nada, en la primera clase,  te enseñan es que es y para que se usa cada pedal, en cuanto conduzcais un poco os daréis cuenta que hay uno que mola y dos que son tus enemigos, el que mola evidentemente es el acelerador, el pedal que te hace correr y que el motor ruja. Los otros dos (freno y embrague), serán tus más odiados adversarios.

El freno es más sensible que mi madre viendo la vida es bella (o yo mismo viendo la jungla de cristal 4... cuando lanza el taxi contra el helicóptero... que bonito! solo de acordarme ya me entra la llorera), bueno volvamos a freno, tu vas despacito despacito y dices ''ahora freno ya del todo que tampoco es plan de estar aquí una hora frenando'':  freno a fondo!, te mete un meneo el coche que tienes suerte si no te salta ningún airbag. ¡¿pero cómo puede pasar esto si vas a uno por hora?!, en fin, a partir de ese día mi profesor se puso el cinturón.

El embrague por su parte es un pedal que tiene un recorrido de un metro (es decir tu pisas y parece que no se acaba nunca) , pero lo único importante en el embrague se hace en 5 cm, si te pasas de levantar se te cala, si no levantas suficiente no marcha, esos 5 cm para que sea más difícil controlarlos no están ni al comienzo ni al final, sino justo en medio de esa enorme distancia, ¿pero quién diseño el embrague? ¿un mono?

Pero no todos los problemas que te vas a encontrar en un coche son porque hoy en día es ingeniero cualquiera (un saludo Emma jaja), también influyen los demás conductores. Y es que mientras tu aplicas correstísimamente la ley de que tienen prioridad los que vienen por tu derecha, el resto de conductores aplican la regla de la prioridad italiana, ¿eso qué es? el primero que entra al cruce gana.


                      NOVATO! ¿no conoces la regla de la prioridad italiana o qué?
                 La imagen pertenece a brookswashere y es Creative Commons


Pero al final todo llega: el día del examen!, vas a trafico y te quedas en doble fila esperando que venga tu examinador, en mi caso el que me toco era un hombre que estaba atacado de los nervios, de hecho no me habría sorprendido que hubiese entrado dando un salto y colándose por la ventanilla al grito de ¡¡ rápido, arranque!!

El examinador te trata de usted, quizás esperaba que hiciese lo mismo y por eso me puso mala cara al decirle ''¿a dónde te llevo campeón?''.  Antes de empezar el hombre te dice ''estoy aquí para ayudarle'', pues oye, si alguna vez vas a ejecutar a alguien el tono de voz ya lo tienes, una cosa que llevas ganada.

Entre una cosa y otra sales nerviosísimo y tus movimientos se reducen a los de un playmovil, el coche da mas tirones que la peluquera de mi barrio (por cierto Silvia maja, cógeme hora el viernes a las 12 porfa ;), poco a poco te vas tranquilizando y justo cuando ya estás medianamente seguro el examinador te dice (justo antes de una dirección prohibida a la derecha) ''cuando pueda gire a la derecha'', ay pillín pillín, que traidor eres.

Cuando el examinador después de tenderte numerosas emboscadas se da cuenta de que no va a poder pillarte... y de que es la hora de almorzar, te manda que termines el examen. Después de unos momentos de tensión te enteras por fin del resultado... en mi caso aprobé!! (aplausos)...  (más aplausos)....   (ovación de gala!), gracias gracias, pues sí, ya soy conductor :), y ahora si me disculpáis tengo que ir a que me den el presupuesto en el taller :S.